El consumo de azúcar se ha convertido en un importante problema de salud, ya que se ha relacionado con la creciente prevalencia de enfermedades como la obesidad, el cáncer y la diabetes. Es muy importante controlar el consumo de azúcar con regularidad desde una edad temprana. La Organización Mundial de la Salud tiene recomendaciones específicas para el consumo de azúcar en los bebés, y como padres y cuidadores es fundamental conocer estas directrices.
¿Qué es la OMS?
La Organización Mundial de la Salud es una agencia de las Naciones Unidas cuyo objetivo es mejorar la salud y el bienestar globales de todas las personas del mundo. La organización proporciona información, asesoramiento y directrices sobre diversas áreas de la salud, incluido el bienestar azucarero de los bebés.
¿Qué son los bebés?
Los bebés, que a menudo se definen como niños de 0 a 12 meses, corren un riesgo especial de sufrir los posibles efectos perjudiciales del azúcar añadido en su dieta. Sus pequeños cuerpos en desarrollo son más susceptibles a los problemas que puede causar el azúcar, como la obesidad infantil, la enfermedad del hígado graso y el síndrome del intestino irritable.
¿Cuál es la recomendación de la OMS sobre el consumo de azúcar en los bebés?
La Organización Mundial de la Salud afirma que los bebés, definidos como niños de 0 a 12 meses, deben estar libres de cualquier azúcar añadido. Esto significa que no deben introducirse en la dieta del bebé bebidas azucaradas, alimentos muy procesados, jarabes ni frutas caramelizadas. El consumo de ciertos alimentos de sabor naturalmente dulce, como las frutas, bastará para aportar los nutrientes necesarios sin añadir azúcares excesivos al sistema.
¿Por qué es importante vigilar el azúcar cuando los bebés están en su primer año?
Cuando un bebé tiene menos de 12 meses, sus órganos aún están en proceso de maduración, sus papilas gustativas se están desarrollando y su sistema digestivo aún no se ha formado por completo. Introducir azúcares añadidos en su dieta afectará muy probablemente a su salud en el futuro. Consumir demasiado azúcar puede provocar sobrepeso u obesidad, que puede ser muy difícil de perder para los bebés a medida que crecen. Esto también puede aumentar el riesgo de diabetes de tipo 2 y otras enfermedades crónicas como el asma y el eczema.
¿Qué pueden hacer los padres y cuidadores para reducir el azúcar añadido en la dieta de su bebé?
Los padres y cuidadores deben centrarse en ofrecer opciones naturales y sin azúcar cuando seleccionen alimentos para sus bebés. Ofrecer purés de frutas y verduras ayudará a satisfacer la necesidad de dulce del bebé, a la vez que le proporcionará los nutrientes necesarios. Los padres y cuidadores también deben prestar atención a las etiquetas de los ingredientes de los alimentos envasados, como las papillas, que a menudo contienen grandes cantidades de azúcares añadidos.
¿Qué ocurre si los bebés consumen grandes cantidades de azúcar añadido involuntariamente?
El organismo del bebé puede volverse insensible al azúcar, por lo que es más probable que desarrolle un apetito insaciable por el azúcar más adelante. Esto puede conducir a un mayor consumo de alimentos ricos en azúcares añadidos, lo que puede afectar negativamente a su salud y bienestar generales.
Pensamientos finales
Es esencial que los padres y cuidadores vigilen más de cerca el consumo de azúcar de su bebé. La Organización Mundial de la Salud aconseja que no haya azúcares añadidos en la dieta del bebé durante el primer año, ya que sus cuerpos en crecimiento y sus sistemas en desarrollo son más susceptibles a los efectos negativos para la salud del consumo de grandes cantidades de azúcar. Ofrecer frutas y verduras naturales es una forma estupenda de aportar nutrientes necesarios sin exponer al bebé a los riesgos para la salud asociados al consumo excesivo de azúcar. Es fundamental, como padres y cuidadores, asegurarse de que la dieta del bebé cumple las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.